Olivenza: Iglesia de la Magdalena - Medellín - Encina La Terrona

viernes, 5 de octubre de 2012

A raíz del comienzo del concurso del Mejor Rincón de España 2012, en donde la única representación extremeña era la Iglesia de Santa María Magdalena de Olivenza, me dieron ganas de ir a visitar ese pueblo, en donde podemos encontrar uno de los escasos reductos del estilo manuelino en España. Ni que decir tiene que, ante los otros rincones presentados al concurso, no tenía esperanza alguna de que ganase, pero bueno, finalmente venció mediante la votación que se realizó por internet, con lo cual, podremos ver la placa conmemorativa en futuras visitas.

Así, alrededor de las 11 de la mañana, Alba y yo pisábamos la localidad de Olivenza, concretamente en la Plaza de Callao. Aprovechando su proximidad, caminamos escasos veinte metros para contemplar la muralla con la Torre del Homenaje. Junto a esta torre, se encuentra la Panadería del Rey, donde se encuentra el Museo Etnográfico Extremeño, la cual, sin llegar a acceder a su interior, presenta una gran cantidad de arcos que nos llevarían a seguir rodeando la muralla.




Ahora, frente a nosotros, se encontraba la Puerta de Alconchel, la mejor conservada hasta la fecha de toda la ciudadela, que nos abría paso hasta uno de los grandes edificios de la ciudad, la Iglesia de Santa María del Castillo. En el lugar en el que actualmente se encuentra esta iglesia, fue donde estuvo alojada la primera iglesia oliventina. A su lado nos encontramos con otra de las torres del Castillo de Olivenza, también conocido como el Alcázar, de donde pertenecen las primeras murallas que hemos visto.




Ya que esta primera iglesia no era visitable por dentro, debido a trabajos de restauración, caminamos, ahora sí, hasta la Iglesia Parroquial de Santa María Magdalena o, como la conocen los habitantes del pueblo, simplemente, Iglesia de la Magdalena. Pese al esplendor que muestra su puerta principal bajo su preciosa fachada, el acceso a la iglesia tiene lugar por otra puerta situada en el lateral.

Ya en su interior, pudimos comprobar el eslogan que mostraba este monumento en el concurso ya citado, por la forma de sus columnas: "Cuando el duro granito se retuerce". Por si fuera poco, el colorido de la luz atravesando las coloridas vidrieras todavía lo hacen más bello. Otra cosa que hace peculiar a esta iglesia, son los azulejos que podemos ir encontrando en cualquiera de los laterales y, sobre todo, rodeando los retablos.






Casualidades de la vida, al salir de esta iglesia, nos encontramos con nuestra compañera en Cruz Roja Marta, que se encontraba allí con algún encuentro que organizó la provincia de Badajoz. Así que aprovecho para mandarle un saludillo desde el blog ;)

Para acabar nuestra visita a Olivenza, quedaba por visitar el otro gran emblema de la ciudad, la fachada del Ayuntamiento o Palacio de los Duques de Cadaval (debiendo este nombre no a su lugar de residencia sino a que fueron alcaldes mayores de Olivenza) de estilo manuelino, situada en la Plaza de la Constitución.


Aprovechando la cercanía, fuimos a comer al Centro Comercial El Faro, en Badajoz y, emprendimos el viaje a otro lugar de la geografía pacense, Medellín. Tras visualizar el cerro con su imponente castillo, poco a poco nos aproximamos al centro de la población después de atravesar el Puente de Felipe IV. Finalmente llegamos a la Plaza de Hernán Cortés, lugar en el que se encuentra el ayuntamiento y una escultura del hombre que da lugar a esta plaza, ya que nació en este lugar.


Con nuestro reloj marcando las 16:00, procedimos a emprender la subida al Castillo de Medellín. Llegamos hasta la Iglesia de Santiago (actual Centro de Interpretación del Recinto Arqueológico) y a las puertas de acceso del teatro romano, el cual permanece cerrado al público actualmente. Prosiguiendo con la subida al castillo, finalmente alcanzamos su entrada, pero ésta permanecía cerrada hasta las 17:30, con lo cual nos sentamos durante un instante a la sombra para refugiarnos del sofocante sol que golpeaba la zona y, volvimos a la plaza anteriormente citada a sentarnos a la sombra que proyectaba el ayuntamiento. Cuando dieron las 17:20, procedimos de nuevo con la subida.


Desde la antigüedad, la altura del cerro y la cercanía al río, proporcionaban un enclave estratégico que los antiguos pobladores de la localidad tenían en cuenta. Es por ello por lo que se produjo la construcción del castillo en lo alto del cerro, ofreciendo así una imponente barrera ante cualquiera que osara invadir la ciudad.

La visita a este castillo cuesta 2 € por persona y en él, aparte de las diferentes estancias presentes en esta construcción y sus maravillosas vistas, también existe un pequeño museo en el que podemos encontrar una de las armaduras que utilizó el conquistador (por no llamarlo genocida) Hernán Cortés.







Terminada nuestra visita a Medellín a las 19:00 aproximadamente, volvimos a casa, pero eso sí, ya que en el camino de vuelta nos quedaba muy cerca Zarza de Montánchez, era una excelente ocasión para ir a visitar con Alba la encina más grande del mundo, La Terrona. A nuestra llegada a ella, aprovechamos también para hacer una foto en pleno atardecer a la encina y, es que ya se va notando que los días son mucho más cortos.



Y bueno, esto ha sido todo por hoy. Os espero en la próxima entrada y así podáis haceros una idea lo duro que se hizo el cumplir el primer objetivo que me marqué antes de final de año. Un saludo a todos ;)

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